El sueño
Estaba de pie mirándola sobre la cama alborotada. Las sábanas se mezclaban con la grácil figura que remarcaba sus partes desnudas llamando al tacto a acariciarla; se contuvo de hacerlo. Encendió un cigarrillo y trazo su figura con el humo, mientras ella se contorneaba por el olor del tabaco, aún así siguió dormida… mientras él dominaba su libido para contemplarla. No había más razón que la de observarla y amarla en la quietud de su figura.
De pronto la mirada que yacía durmiente lo abrazo en un sutil saludo. La sonrisa dibujada se apago en un pequeño beso acariciado y su voz retumbo en un “te extraño” acompañado de su desnudez. La sujeto entre sus brazos mientras besaba su frente, pensando para sí mismo –no te desvanezcas tengo tantas cosas que decirte y mucho que contarte- pero las palabras nunca fueron pronunciadas; el silenció se impuso impertérrito contra la voz. Y el cuerpo se difumino en la silueta danzarina, diluyente y desesperante. La voz perdió la batalla y el despertar hizo su intromisión inesperada sin dejarle susurrar ni un “te sigo amando”.
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