Escucho esas voces diciéndome, cada quien vociferando argumentos
válidos, y solo dos de ellas llama mi atención; esa que me dice vete acuéstate tal
vez sueñes con ella no te aseguro nada pero es una esperanza que te regale ese
descanso del cual ya perdiste rastro. Y otra a lo lejos grita, impertérrita,
absolutamente nada pero igual sientes que ese silencio te dice algo que no
sabes cómo transmitir, pero sabes que significa algo, te invita a no cerrar los
párpados que claman descanso; y le haces caso dando lugar al insomnio.
Hola cabeza.
Hora razón.
Hola sueño
perdido
bienvenido
descanso que me fue negado
¿Te veré
alguna vez cuando la séptima trompeta sea tronada?
Tal vez
ni te escuche retumbarme la sien.
Espero
que al menos la despedida sea disparada al aire.
El último cigarrillo se consume y mi paladar reclama más
humo insano, los dedos bailan al son de quien no quiere ser escuchado y termina
en un cansancio descomunal que apaga mi cuerpo más no mi razón.
Buenas noches o lo que quede de este día que no acaba.