Sujeta firmemente el arma,
ejecútame ahí,
arrodillado en el fango.
no dudes, no pienses ni sigas ordenes
solo dispara.
Que sea el sonido lo último que escuche,
tus palabras no importaran nada
no odiare este momento
no recordaré tu cara.
Las piedras hacen llagas,
todo está bien por ahora,
la oscuridad al final es lo que queda
no habrá más gritos, artimañas
Ni doctrinas ni vida.
Los mocosos farfullan temerosos
Tú no temes, tienes el arma
Tienes mi vida… sus vidas.
Mamá Paulina llora ahogada
balbuceando palabras
me mira y extiende su mano;
hasta sentir su tacto áspero y cálido.
Adiós Paulina
cierra los ojos
que en tu memoria quede yo
cuando niño jugaba y me amabas.
Los gritos se acentúan
y las amenazas vulneran
las almas
escucho el sonido y su eco.
la carne cae pesadamente
lloro sangre… ya no siento nada;
no escucho mas a los mocosos
ni veo a Paulina asustada.
adiós mamá, adiós Lucanamarca.